¿Por qué sentimos envidia?

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El sentimiento de desear algo que otra persona posee, conocido como envidia, ha sido experimentado por muchísimas personas en, al menos, una ocasión durante algún momento de sus vidas. Dadas sus características, es natural preguntarse por qué sentimos envidia, pues despierta la curiosidad el origen de esta emoción.

Si bien no se tiene una respuesta clara al respecto, se teoriza que su origen podría encontrarse en un componente evolutivo. Se cree que la utilidad de la envidia radica en que, empujados por ella, buscamos la equidad en ciertos ámbitos de nuestra vida.

Diferencia entre los celos y la envidia

Es muy común la confusión entre celos y envidia, sobre todo en las situaciones donde el origen de la emoción reside en la relación con una persona concreta. De hecho, a veces se usan ambos términos de manera indistinta.

Ahora bien, la realidad es que no son lo mismo, pero suelen presentarse juntos, lo que hace más común caer en una confusión. La diferencia la podemos encontrar en el hecho de que los celos se dan en circunstancias donde consideramos que otra persona tiene más cualidades o es más atractiva que nosotros, lo que a su vez conlleva a envidiar al rival en una situación de relaciones sociales.

Existe la envidia sana

De esta manera, la diferencia clave entre celos y envidia se encuentra en que la envidia está enfocada en elementos o atributos de los que se carece. Por su parte, los celos se manifiestan ante la pérdida de algo que sí se tenía.

Otra diferencia se encuentra en la característica de que la envidia se da entre dos personas, el sujeto al que se envidia y la persona que lo hace con respecto a algo. En el caso de los celos la emoción se manifiesta entre tres personas, la persona que experimenta los celos, la persona respecto a la cual se sienten y la persona que podría arrebatar la relación.

Por último, una tercera diferencia radica en que los celos aparecen junto a un sentimiento de traición, algo que rara vez acompaña a la envidia.

La personalidad del envidioso: ¿A las personas envidiosas les cuesta más ser felices?

Generalmente, el concepto de envidia se asocia con un sentimiento negativo, ya que se trata de una emoción que no sólo genera malestar, sino que también incentiva la hostilidad hacia otras personas. Además, se relaciona con la baja autoestima y una sensación de inequidad o inferioridad.

Además, algunas investigaciones señalan la posibilidad de que la envidia actúe como un factor para que se creen prejuicios. Por otro lado, también se dice que la personalidad del envidioso se caracteriza por actitudes de mofa, narcisismo, ironía y agresividad

De igual forma, la envidia también puede transformarse en resentimiento, circunstancias en que la situación emocional podría prolongarse hasta el punto de dar pie a trastornos depresivos. que no te dejan salir de la cama como escribo en este post sobre la Clinofilia.

Los envidiosos también tienen más dificultad para ser felices debido a los sentimientos de culpa que pueden presentarse como consecuencia de la envidia. De la misma manera, también pueden aparecer sentimientos de estrés y ansiedad.

¿Existe la «envidia sana»?

Lo cierto es que la envidia no es algo negativo en todos los casos. Es por esto que algunos autores hacen referencia a los conceptos de envidia sana y envidia pura. Se dice que la envidia pura es aquella que se fundamenta en la hostilidad hacia otras personas, mientras que la sana carece de hostilidad.

Informalmente, el concepto de envidia sana se relaciona con una envidia carente de tristeza y del deseo de querer arrebatarle el elemento deseado a la otra persona. Como resultado, en estos casos no se generan sentimientos negativos hacia los demás.

No obstante, no se puede negar que la envidia siempre entraña emociones desagradables, por lo que tampoco es conveniente considerarla como algo que puede llegar a ser totalmente positivo. Incluso cuando no existan sentimientos de hostilidad hacia otros, continúa el malestar interior de desear algo ajeno.

¿Cómo superar la envidia?

Las siguientes recomendaciones pueden servir para superar esta emoción negativa:.. Trabajar la autoexigencia y la tolerancia a la frustración

1. trabajar la autoexigencia y la tolerancia a la frustración

Si se trabaja mediante la autoexigencia, puede ser algo positivo, ya que puede servir como combustible motivacional para alcanzar algunos objetivos. Por ejemplo, si se envidia el puesto de alguien en el trabajo, es posible autoexigirse tener méritos suficientes para obtener un ascenso hasta alcanzar un cargo equivalente. 

Sin embargo, la tolerancia a la frustración también debe estar presente, ya que el ver a otros teniendo algo que se desea y no se tiene produce un sentimiento muy real de frustración que debe controlarse o se convertirá en un malestar que hará más difícil la consecución de objetivos personales.

2. La envidia y la agresividad: depresión o ansiedad

Uno de los grandes problemas de la envidia es que a veces las personas no luchan para obtener aquello que desean, sino que se limitan a ver cómo otros sí lo tienen. Por ello, casi siempre las personas poco activas hacia sus objetivos son las que más tienen problemas relacionados con esta emoción negativa. La frustración derivada hace que incluso se desee el mal ajeno para que las personas se sientan mejor consigo mismas.

Quienes son incapaces de controlar esta clase de emociones podrían llegar a manifestarlas a través de comentarios descalificadores o críticas e incluso a través del rechazo o injurias. En los casos extremos esto deriva en actitudes violentas.

A la larga, todas estas emociones negativas pueden repercutir tan negativamente en la persona que ésta podría empezar a experimentar ansiedad o depresión. Si también se posee una autoestima baja y no se busca sanar la envidia de forma correcta, se pueden tener relaciones insanas que incrementarán la gravedad de los problemas psicológicos.

3. La envidia, factores que pueden influir en su origen

Un elemento indispensable para la superación de esta emoción negativa es el reconocimiento de su existencia. Cuando esto se logra, es mucho más fácil eliminarla. Sin embargo, también es importante saber de dónde proviene. Esto se puede lograr identificando los factores que la pueden provocar:

  • Una baja autoestima.
  • Exceso de autocrítica ante los logros personales.
  • Tendencia a compararse con otras personas.
  • Limitaciones propias al padecer miedos o temores.
  • Problemas para ser feliz y sentirse bien consigo mismo.

Una vez que se identifica el origen de la envidia, es posible comenzar a trabajar en su superación, pues se puede erradicar el problema desde su base eliminando aquello que la generó en primer lugar.

Referencias bibliográficas

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Psicóloga Gral. Sanitaria Col 19069

Montserrat Fernández

Redactora de ​este blog.

Trabajo en consulta privada desde el 2010 en el Prat de LLobregat con pacientes adultos y parejas. Mi formación es humanista.

Psicóloga por vocación tardía y agradablemente disfrutada. Observadora entusiasta del comportamiento humano. Hacedora de caminos por los que invitar a transitar.

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