Las consecuencias emocionales al rechazo

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Sentirnos excluido es un aspecto cargado genéticamente, todos nos sentimos con la necesidad de sentirnos ligados a algo o a alguien. Las consecuencias emocionales al rechazo en algunas personas pueden acabar con el sentido de su vida en el peor de los casos. El aislamiento obligado es muy difícil de sostener.

El Gen de la Sociabilidad

Los seres humanos tenemos la característica de necesitar de los demás para vivir, tanto en lo que se refiere a necesidades materiales (comida, ropa, un hogar, dinero, etc..) como en lo referente a necesidades psicológicas (necesidad de sentirnos queridos, sentir aprobación, pertenencia, sentirse escuchados, sentir que somos especiales para alguien…).

Hay quien está empeñado en aislarse, en construirse una solitaria cueva donde vivir autónomamente y desconectado del resto el mundo. Pero no suele ir bien, somos animales sociales y bien, se puede vivir solo, pero difícilmente se puede vivir con la soledad y especialmente cuando no es escogida.

No está fuera de lugar que no nos llevemos bien con el rechazo social, familiar, de pareja.. ya que la expulsión del grupo social es biológicamente una de las peores cosas que nos pueden suceder como seres humanos. Nuestros antepasados sobrevivían por la integración y la labor cooperativa del grupo.

Por no hablar de la motivación que potencia los proyectos en común. ¿Os habéis dado cuenta alguna vez lo sencillo que es motivar y automotivarse en un grupo con una ideología o proyecto en común?

Mobbing laboral

Existe otra sutilidad social: la indiferencia, que por cierto, es una de las bases de mobing laboral. Tiene un formato menos agresivo a nivel social pero si se da el caso que la persona advierte esta indiferencia el impacto psicológico suele ser mayor y en ocasiones se requiere la ayuda de un psicólogo.

Si en el entorno donde nos movemos habitualmente aparece o mejor dicho, desaparece para los demás, será igual que si nos dijeran “tu presencia aquí es tan insignificante que no me voy a tomar la molestia de reconocer tu existencia”.

Hazlo por ti

Otras veces no son los demás los que nos discriminan, sino nosotros mismos. Ante situaciones o personas nos sentimos inadecuados, injustos, torpes, feos, indeseables, etc, etc. Podríamos añadir muchos más adjetivos.

Está claro que hay una carga a nivel biológico y social que nos hace vulnerables al rechazo pero opino que algunos de nosotros esperamos que las cosas sucedan de una determinada forma o bien que nos responda conforme a nuestras necesidades y deseos, nos ponemos exigentes y ahí estamos forzando la situación y es cuando nos podemos sentir rechazos, ignorados, incomprendidos…

Trata de ser agradecido y/o agradecida con esos que sí sientes que te valoran y deja a un lado batallas perdidas, pues no se puede caer bien a todo el mundo y recuerda vivir el presente.

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Psicóloga Gral. Sanitaria Col 19069

Montserrat Fernández

Redactora de ​este blog.

Trabajo en consulta privada desde el 2010 en el Prat de LLobregat con pacientes adultos y parejas. Mi formación es humanista.

Psicóloga por vocación tardía y agradablemente disfrutada. Observadora entusiasta del comportamiento humano. Hacedora de caminos por los que invitar a transitar.

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