¿Qué es la decepción o sentirse decepcionado?

Artículo Actualizado el:

La sensación de decepción o lo que implica sentirse decepcionado son temas que afectan a la mayoría de personas al menos una vez en la vida cuando se defraudan las expectativas que se tenían puesta en alguien en quien se confiaba puede llegar a ser muy doloroso.

Las consecuencias son muchas, pero la más común es que la persona acabe encerrándose en sí misma y decida no volver a confiar en nadie más.

Sin embargo, aunque bajo una mirada distorsionada esto puede ser una buena manera de protegerse, a la larga puede convertirse en un problema. Esto se debe a que, al encerrarse en sí mismos, las personas se imposibilitan vivir experiencias que podrían aportarles una sensación de bienestar de su vida. Además, ignoran que la decepción no es un problema que esté completamente fuera de su control.

De hecho, para sentirse decepcionado es necesario que se den unas condiciones de expectativa. Es por esto que son tan comunes frases como “creí que harías esto por mí” o “no esperaba que hicieras esto” tras una decepción, ya que este sentimiento es la consecuencia de que una persona no cumpla con lo que se esperaba de ella. Cuánto menos realistas sean estas expectativas, mayor es el riesgo a caer en la decepción.

Las personas tienen la tendencia a valorar el comportamiento de otros basándose en sus creencias sobre cómo debe comportarse alguien en el que rol que se cree que desempeña. Algunas de las creencias más comunes son que el padre debe ser protector, que los amigos siempre deben estar disponibles, que la pareja solo puede tener ojos para nosotros o que nuestra madre debe ser comprensiva y amorosa.

Cuando el comportamiento se sale de las casillas establecidas por las creencias, viene la decepción, frustración, enfado y tristeza. Incluso puede llegar a pensarse que se desconoce por completo a la persona causante del problema.

La razón por la que esto ocurre radica en el hecho de que no nos relacionamos con la gente exactamente como es, sino como quien creemos que es o, en los peores casos, con quien queremos que sean.

Las personas con una tendencia a la idealización, proyección y devaluación no se relacionan de una forma real, sino con una fantasía. La realidad acaba apareciendo tarde o temprano para mostrar su amarga cara y acabar con dicha imagen falsa y es ahí cuando la decepción se hace sentir. Por esta razón, estas tendencias puedes representar un auténtico problema al establecer relaciones sociales. La buena noticia, es que mediante algunas estrategias esto se puede tratar.

¿Por qué siento tanta decepción?

Si nuestras expectativas eran demasiado altas, entonces natural que la decepción que sentimos también lo sea. Es decir, no se debe esperar demasiado de la gente. Sin embargo, esto no implica adoptar una visión pesimista, pues no esperar demasiado no implica creer que todas las personas nos van a decepcionar.

El enfoque radica realmente en esforzarse por ver a las personas tal y como son, evitando alterar nuestra visión por lo que queremos que sean. Además, también es necesario aceptar algunos comportamientos o decisiones de otras personas como parte de su libertad, incluso cuando estos no sean de nuestro agrado.

Por otra parte, también es muy importante evitar caer en sobregeneralizaciones y proyecciones inspiradas en nuestras experiencias del pasado. Es común que las rupturas de confianza o desengaños pasados interfieran en el presente, ya que se trata de un mecanismo de defensa ante futuras decepciones. 

Sin embargo, no se trata de un mecanismo defensivo sano, porque nos alejará de la sociedad, provocando que vivamos a través del temor y lidiando con la soledad, lo que causará un daño mayor al de una decepción.Lo más sano es reconocer que es probable que en algún momento del futuro se vuelva a experimentar una mentira, traición o desengaño por parte de una persona que se haya considerado de confianza, pues es casi inevitable.

Afortunadamente, una buena gestión emocional permite no solo superar esto, sino también reducir el riesgo de que ocurra sin caer en una visión pesimista de las relaciones humanas.

¿Por qué siento tanta decepción?

Si nuestras expectativas eran demasiado altas, entonces natural que la decepción que sentimos también lo sea. Es decir, no se debe esperar demasiado de la gente. Sin embargo, esto no implica adoptar una visión pesimista, pues no esperar demasiado no implica creer que todas las personas nos van a decepcionar.

El enfoque radica realmente en esforzarse por ver a las personas tal y como son, evitando alterar nuestra visión por lo que queremos que sean. Además, también es necesario aceptar algunos comportamientos o decisiones de otras personas como parte de su libertad, incluso cuando estos no sean de nuestro agrado.

Por otra parte, también es muy importante evitar caer en sobregeneralizaciones y proyecciones inspiradas en nuestras experiencias del pasado. Es común que las rupturas de confianza o desengaños pasados interfieran en el presente, ya que se trata de un mecanismo de defensa ante futuras decepciones. 

Sin embargo, no se trata de un mecanismo defensivo sano, porque nos alejará de la sociedad, provocando que vivamos a través del temor y lidiando con la soledad, lo que causará un daño mayor al de una decepción.Lo más sano es reconocer que es probable que en algún momento del futuro se vuelva a experimentar una mentira, traición o desengaño por parte de una persona que se haya considerado de confianza, pues es casi inevitable.

Afortunadamente, una buena gestión emocional permite no solo superar esto, sino también reducir el riesgo de que ocurra sin caer en una visión pesimista de las relaciones humanas.

¿Cómo afecta la decepción a la salud mental?

La decepción crónica nos lleva a pensar negativamente de manera generalizada. Estos pensamientos condicionan a la mente a la negatividad, lo que también nos empuja a atraes más cosas negativas.

En consecuencia, las ideas positivas producidas durante una sinapsis cerebral podrían ser reemplazadas por los pensamientos recurrentes negativos, causando un deterioro del estado anímico.

Además, las quejas contantes también debilitan al sistema inmunológico y aumentan la presión arterial, lo que constituye un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades del corazón, obesidad y diabetes. La decepción también se relaciona con un incremento de los niveles de estrés, lo que incrementa la liberación de cortisol, una hormona que puede influir negativamente en la memoria y el aprendizaje.

Conclusiones

Sentirse decepcionado es una consecuencia común de las relaciones humanas después de un comportamiento que genere desilusión. Unas expectativas realistas pueden ayudar a reducir el riesgo de enfrentarse a este sentimiento o al menos reducir su gravedad. No obstante, incluso así es difícil ser completamente inmune a las decepciones. Por tanto, lo más sano es aprender a enfrentarlas, de manera que no se conviertan en un obstáculo que nos permita disfrutar de una vida plena al relacionarnos con otras personas.

Referencias bibliográficas

  • Clancy, A., Vince, R., & Gabriel, Y. (2012). That unwanted feeling: A psychodynamic study of disappointment in organizations. British Journal of Management23(4), 518-531.
  • De Figueiredo, J. M. (1993). Depression and demoralization: phenomenologic differences and research perspectives. Comprehensive psychiatry34(5), 308-311.
montse-fernandez-redactora

Psicóloga Gral. Sanitaria Col 19069

Montserrat Fernández

Redactora de ​este blog.

Trabajo en consulta privada desde el 2010 en el Prat de LLobregat con pacientes adultos y parejas. Mi formación es humanista.

Psicóloga por vocación tardía y agradablemente disfrutada. Observadora entusiasta del comportamiento humano. Hacedora de caminos por los que invitar a transitar.

Deja un comentario