Timidez en Niños

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La timidez infantil es un problema que tiende a pasar desapercibido ante los ojos de los padres durante muchos años, puesto que es popular la creencia de que se trata de algo normal y propio de la personalidad del niño.

Por otro lado, también se trata de un problema que no llama demasiado la atención, ya que los niños callados y tranquilos, debido a su actitud, suelen hacer menos evidentes sus problemas. Uno de los inconvenientes del a timidez infantil es que los niños que la padecen guardan sus problemas en vez de comunicarlos, lo que puede motivar la realización de comportamientos disruptivos.

Estos comportamientos pueden llegar a afectar al correcto desarrollo psicológico del niño, ya que la incapacidad para interactuar con otros niños es indispensable para un adecuado desarrollo de la infancia. Al principio de la vida, el niño construye su autoconcepto de acuerdo a cómo interactúe con los demás.

Por otro lado, en esta etapa de la vida las habilidades sociales son más sensibles, por lo que deben entrenarse, el no hacerlo implicaría que el niño desperdicie una de las ventajas de la etapa infantil. Además, en algunos casos el no entrenar las habilidades sociales en la infancia puede desencadenar trastornos psicológicos o fobias sociales en etapas posteriores de la vida. 

¿Cómo es un niño tímido? ¿Qué es la timidez?

La timidez se define como un grado considerable de introversión en entornos sociales, actitudes retraídas y falta de asertividad. Los niños tímidos tienden a evitar el contacto social.

Ahora bien, esto no quiere decir que la timidez sea un problema en sí, puesto que esto dependerá de si actúa como un impedimento para la interacción social del niño. Si pese a la timidez el niño puede tener relacionales sociales normales sin que afecten sus potencialidades o su bienestar, no se considera un inconveniente.

Se hace evidente que la timidez infantil es un problema cuando impide disfrutar relaciones con otras personas o cuando genera una gran incomodidad en las situaciones sociales. Esto se debe a que no sólo impide que el niño logre integrarse en grupos sociales, sino también que le produce un gran malestar emocional.

Cabe mencionar que la timidez se manifiesta en los niños ante personas desconocidas o situaciones nuevas. Lo más común es que al encontrarse con personas con quienes no tiene confianza el niño se mantenga en silencio. No se debe confundir esta actitud con la de los niños solitarios, quienes simplemente disfrutan de la soledad, puesto que los niños tímidos sienten vergüenza o miedo cuando intentan relacionarse, por lo que la soledad no es una decisión voluntaria.

Timidez: Normalidad y patología

Es un error entender la timidez como un rasgo de la personalidad que puede presentarse o no. Realmente, la timidez forma parte de un largo continuo que puede manifestarse en diferentes grados. Por tanto, la timidez puede ser leve, caso en que está socialmente aceptable, pero también puede ser extrema, situación en que los síntomas son más severos y la fobia social puede presentarse.

Para diferenciar entre la timidez leve o normal y la timidez extrema o patológica se debe evaluar qué tan incapacitante es. Por ello, se considera patológica a la timidez cuando afecta a la vida cotidiana hasta el punto de que dificulta desenvolverse en entornos sociales o académicos de manera prolongada.

Cabe mencionar que durante las diferentes etapas vitales es natural que las personas atraviesen distintos niveles de timidez. Por ejemplo, durante la adolescencia es común que las personas eviten ciertas situaciones sociales o que sientan miedo ante la evaluación de los iguales.

Estas situaciones se consideran normales y no implicarán problemas en etapas vitales posteriores. Sin embargo, no se puede descartar que en algunos casos la timidez pueda postergarse a través del tiempo y desencadenar trastornos de personalidad y de evitación.

De hecho, es frecuente que las personas que son diagnosticadas con trastornos de este tipo en la edad adulta hayan padecido de timidez en la infancia, por lo que es frecuente que la timidez infantil aumente el riesgo de desarrollar dichos trastornos cuando no es tratada.

Es importante resaltar que no debe confundirse al niño tímido con el niño deprimido. Los niños tímidos presentan comportamientos normales ante todas las actividades, salvo aquellas situaciones donde sienten temor.

En el caso del niño tímido, el desinterés se presenta ante todas las situaciones, junto a síntomas como apatía, sentimientos de inutilidad, pérdida de energía e irritabilidad. En este sentido, puede decirse que ambos comportamientos pueden llegar a confundirse, por lo que es importante conocer los límites de cada uno para diferenciarlos. 

¿Cómo entender y educar a un niño Tímido?

Los padres deben entender que los niños expresan sus emociones de diferentes maneras, no sólo a través de su comportamiento. Los dibujos y los juegos son formas en que comúnmente expresan sus emociones. Sólo en etapas posteriores de la vida comienzan a expresar verbalmente sus emociones, por lo que es importante estar atentos a estos aspectos para saber si el niño padece de timidez.

Asimismo, se debe tener en cuenta que poseen una mayor sensibilidad ante el ambiente, por lo que tienen facilidad para detectar aspectos de nosotros como nuestros gestos y nuestras miradas. Por tanto, al comunicarnos con ellos debemos cuidar que nuestros gestos no verbales no impliquen una disciplina negativa, sino una disciplina positiva.

Además, al educar a un niño tímido en todo momento debe ofrecérsele una genuina empatía. Por ejemplo, usar palabras como “entiendo que esto es difícil para ti, pero puedes contar conmigo” puede ayudar a que el niño se sienta comprendido. Recriminarlo de forma negativa no sólo puede complicarle al niño la tarea de lidiar con la timidez, sino que también podría afectar negativamente a su autoestima y su autoconcepto. 

8 Consejos que pueden ayudar si eres padre de un niño tímido

Los siguientes consejos pueden ayudarte a realizar de mejor manera tu labor de padre en caso de que tu hijo sea tímido:

  1. Apunta a tu hijo a actividades que le permitan interactuar con otros niños, como deportes o actividades artísticas como el teatro.
  2. No lo compares con otros niños y evita usar palabras hirientes como “te vas a quedar sin amigos por ser así”.
  3. Motívalo siempre que puedas a ser más extrovertido, pero jamás intentes forzarlo.
  4. Fomenta su autonomía en actividades como permitir que se peine solo, que ordene su cuarto o que escoja su ropa.
  5. Promueve el contacto con otros niños, por ejemplo, invitándolos a casa.
  6. Sirve de ejemplo para el niño al ser también sociable.
  7. Si la timidez infantil es muy grave, no dudes en buscar la ayuda de un psicólogo.
  8. Aplaude sus logros y sé afectivo con él para reforzar su autoestima.

Principales manifestaciones de la conducta tímida:

Generalmente, la conducta tímida se manifiesta de las siguientes formas:

  • Carencia de conductas interactivas con otras personas.
  • Miedo o ansiedad ante la presencia de otras personas o al expresarse.
  • Problemas de autoestima.

Cuando la timidez es extrema en niños

Lo primero que se debe tener claro para entender cuándo la timidez es extrema en niños es que no se trata de una característica que pueda tenerse o no, sino que forma parte de todos, pero que normalmente no se manifiesta en todas las situaciones. En el caso de la timidez extrema, ésta se presenta de forma continua, hasta el punto de ser considerada una fobia social.

Por tanto, la timidez se considera extrema cuando interfiere en el día a día del niño, hasta el punto de que dificulta que ser relacione con otros niños o incluso entorpece su éxito académico. En estos casos la timidez demanda ayuda psicológica. 

Intervención Tratamiento psicológico para trabajar conducta tímida en niños y niñas

Posterior a una evaluación exhaustiva para diagnosticar la timidez patológica infantil, el descubrimiento de sus causas y las situaciones en que se presenta, es posible realizar una intervención psicológica para tratar la conducta tímida.

Esta intervención debe ser realizada por un profesional y debe adaptarse a las características del niño y su contexto personal. En la mayoría de los casos la intervención se realiza mediante técnicas cognitivo-conductuales que tienen como objetivo lograr lo siguiente:

  • Aumentar la interacción con otros niños.
  • Reducir el comportamiento retraído, inactivo o el juego individual.
  • Disminuir la sensación de ansiedad que se presenta en la interacción grupal.
  • Fortalecer la autoestima.
  • Corregir pensamientos inadecuados que podrían empeorar la timidez.

Con respecto a las técnicas que suelen utilizarse para dicha intervención psicológica, estas suelen ser las siguientes:

  • Desensibilización sistemática.
  • Técnicas conductuales.
  • Ejercicios de rol.
  • Terapia racional-emotiva.
  • Entrenamiento en autoinstrucciones.
  • Tareas para el hogar.
  • Entrenamiento en técnicas de relajación.
  • Reestructuración cognitiva.

Conclusiones

La timidez muchas veces se presenta durante la infancia de manera natural, pero no debe confundirse con un simple rasgo de la personalidad del niño, sobre todo cuando se percibe que podría estar dificultando la interacción del niño con su entorno social.

Es importante que los padres estén atentos ante las posibles señales de que el niño presenta timidez infantil patológica, de manera que se pueda ofrecer el apoyo emocional necesario para que el niño la supere o, en su defecto, que se contacte con un profesional para que realice la intervención psicológica pertinente.

Bibliografía de Referencia

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Psicóloga Gral. Sanitaria Col 19069

Montserrat Fernández

Redactora de ​este blog.

Trabajo en consulta privada desde el 2010 en el Prat de LLobregat con pacientes adultos y parejas. Mi formación es humanista.

Psicóloga por vocación tardía y agradablemente disfrutada. Observadora entusiasta del comportamiento humano. Hacedora de caminos por los que invitar a transitar.

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