Perdonar una infidelidad

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¿Cómo perdonar una infidelidad?

Pocas cosas pueden ser tan difíciles en una relación como perdonar una infidelidad. De hecho, la traición al compromiso de la relación puede llegar a ser bastante grave, hasta el puto de que es una de las principales causas de divorcio.

No solo afecta a la solidez de la relación, sino que también afecta gravemente al bienestar de la persona traicionada. Asimismo, en algunas circunstancias puede asociarse con los crímenes pasionales. Esto como consecuencia de los sentimientos de furia y angustia que despierta el descubrir la infidelidad. También puede provocar trastornos como ansiedad y depresión mayor.

Todo esto sin mencionar la común consecuencia de ruptura. Sin embargo, cuando se decide optar por el camino del perdón, se da pie a la posibilidad de una reconciliación y de que se supere el problema, permitiendo que la relación continúe. Lograr esto no es tarea fácil y en algunas ocasiones es necesario recibir apoyo terapéutico. De hecho, es uno de los temas más complejos de manejar dentro de la terapia de pareja.

Consecuencias de la infidelidad

Antes de ahondar en cómo perdonar una infidelidad, es necesario conocer cuáles son las consecuencias que tiene, de manera que la persona que desea aprender a perdonar sepa a lo que debe enfrentarse durante todo este proceso. Los efectos se dividen en tres tipos:

1.Cognitivas

A nivel cognitivo se presentan rumiaciones sobre el suceso, siendo este uno de las primeras consecuencias negativas. Los pensamientos invasivos pueden ser incontrolables y abrumadores, hasta el punto de que la persona puede ser incapaz de concentrarse o de seguir con su vida cotidiana

Por otro lado, también puede presentarse un cambio radical en la forma en que se percibe la relación y al infiel. La confianza se quiebra hasta el punto de que genera una gran inseguridad en la relación. Además, se reduce drásticamente la capacidad para enfrentar y predecir el futuro de la pareja.

2.Conductuales

En la conducta se puede presentar una conducta agresiva contra la pareja o una tercera persona. Esto no implica necesariamente violencia física, pues lo más común es proceder a separarse inmediatamente del infiel, lo que tiene como objetivo evitar el sufrimiento provocado por la infidelidad.

En caso de que la relación continúe, puede presentar una hipervigilancia que tiene como objetivo asegurarse de que la infidelidad ha cesado o una indagación obsesiva por el pasado. También pueden presentarse matices muy violentos en la comunicación.

3.Emocionales

Los síntomas emocionales son quizás los que más afectan al bienestar de la persona, ya que el daño emocional es considerable. El ridículo, la depresión, ansiedad y rabia son sentimientos comunes cuando se atraviesa por esto.

A veces descubrir una infidelidad puede dar pie a una depresión grave que estará directamente relacionada con la variación del statu quo o la pérdida de la pareja o amante. En este sentido, las reacciones guardan cierta similitud con el trastorno de estrés postraumático. Estas emociones también pueden desembocar en reacciones fisiológicas como insomnio, irritabilidad ante estímulos que recuerden la traición como comentarios, películas, libros… y ataques de ira ocasionales.

¿Cómo es el proceso para perdonar una infidelidad?

Aclaradas cuáles son las consecuencias, es necesario mencionar que perdonar una infidelidad implica pasar por un largo proceso que se divide en cuatro etapas.

El primer paso es reconocer el daño que se está sufriendo.

No se debe intentar minimizar lo que ocurre, pues esto representaría un obstáculo para lograr perdonar. Para la aceptación del daño, aunque pueda ser doloroso, debe analizarse lo que ocurre y entender las circunstancias en que se dio todo. Así pueden identificarse cuáles fueron las atribuciones externas que provocaron la traición, como la responsabilidad de la otra persona.

De esta manera se le quita peso a las atribuciones internas, las cuales implican culpar al carácter de la persona de lo ocurrido y hacen que alcanzar el perdón sea una tarea más difícil.

Una vez reconocido el dolor, la segunda etapa consiste en mostrar interés por perdonar lo que ha ocurrido, incluso si es solo como una leve posibilidad. Si se pasó correctamente por la primera etapa, esto no debería resultar tan complejo.

La tercera etapa implica cambiar la mentalidad que se tiene. Esto implica aceptar el sufrimiento y la rabia generados y hacer cambios en la conducta. Estos cambios se refieren a abandonar las conductas destructivas como atacar al agresor o buscar justicia y venganza e incluso pensar constantemente en lo ocurrido.

A esto hay que sumar tareas relacionadas con reparar el dolor. Es decir, acciones que, en la medida de lo posible, contribuyan a sanar la relación.

Finalmente, la última etapa implica recurrir a estrategias encaminadas a la autoprotección. Esto se debe a que perdonar no es sinónimo de tener una fe ciega en la otra persona, sino aceptar que no hay certezas sobre el futuro y que el riesgo forma parte de mantener una relación estable. Por tanto, se deben adoptar planes que ayuden a reducir los riesgos de que el problema vuelva a suscitarse, pero sin caer en un control excesivo de la pareja o en celos patológicos.

Creencias erróneas sobre perdonar una infidelidad

Es común que algunas personas tengan una idea errónea sobre lo que representa perdonar una infidelidad. Estas ideas podrían llegar a dificultad el proceso de perdón. Por tanto, es importante aclarar muy bien lo que esto implica:

No se debe olvidar lo ocurrido

La memoria tiene una función esencial en el proceso de aprendizaje de los humanos. Es por esto que no se encarga de borrar lo aprendido, pues actúa como un almacén. Por tanto, los recuerdos de la traición pueden aflorar en el futuro. El perdón no debe pretender borrarlos, sino permitir recordar lo ocurrido sin dolor.

La reconciliación no es indispensable

Cuando se mencionó sanar la relación en la tercera etapa, no se hacía referencia necesariamente con mantenerla, sino en sanar la existencia de conflicto entre ambas partes. Si bien es necesario perdonar para mantener la relación, a veces no basta con eso para conseguirlo.

Por ello, es un error creer que perdonar se relaciona necesariamente con alcanzar nuevos compromisos de pareja.

Lo ocurrido no debe minimizarse o justificarse

Durante este proceso suelen aparecer frases típicas como “intenta ver lo positivo” o “no es para tanto”. Son erróneas, ya que el perdón no trata sobre cambiar la valoración de lo que ha pasado. En esencia, esto siempre ser visto como algo injustificable y negativo.

Lo que ocurre es que cuando se perdona, pese a dicha valoración negativa, no existirán deseos de devolver el daño causado o de vengarse.

No significa ser débil o no valorarse

Al sufrir un daño, se aprende la necesidad de protegerse de quien lo ha causado. Es por esto que surge el enfado, ya que actúa como un mecanismo de defensa al permitir en cierta forma controlar lo que ocurre, ya que aumenta ligeramente la confianza perdida y hace a la persona sentirse importante.

Una infidelidad va a derivar en muchos casos, en una crisis de pareja y que puede ser una oportunidad que se elige para explorar si existe la posibilidad de mejorar la relación a través del aprendizaje de los errores y de la experiencia para conectar mejor.

En este sentido, retomar la relación tras esta clase de crisis no es signo de debilidad, sino que incluso puede ser una decisión fundamentada en una mentalidad positiva y no necesariamente en el deseo de evitar el malestar inmediato.

conclusiones perdonar una infidelidad

Como puedes ver, es posible perdonar una infidelidad, pero esto es todo un proceso que va más allá de solo retomar los compromisos de pareja. Se trata de un requisito necesario para mantenerla, pero no suficiente para alcanzar el perdón.

Esto radica en el hecho de que la unión debe permitir que existan dinámicas de expresión de afecto y de convivencia. Asimismo, se trata de un proceso que no se resuelve de la noche a la mañana, sino que requiere que pase un tiempo. Implica atravesar un proceso de duelo en que es inevitable el quiebre de la confianza entre la pareja y en sí mismo, pues no se puede negar el daño emocional tan grande que produce la infidelidad, capaz de debilitar la autoestima.

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Psicóloga Gral. Sanitaria Col 19069

Montserrat Fernández

Redactora de ​este blog.

Trabajo en consulta privada desde el 2010 en el Prat de LLobregat con pacientes adultos y parejas. Mi formación es humanista.

Psicóloga por vocación tardía y agradablemente disfrutada. Observadora entusiasta del comportamiento humano. Hacedora de caminos por los que invitar a transitar.

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