Pánico escénico: el Miedo a hablar en público

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El pánico escénico es un estado que impide que nos comuniquemos con fluidez y normalidad; también conocido como miedo escénico, nos bloquea cuando hemos de hablar delante de un grupo de personas.

Es una emoción corriente que todos hemos experimentado en alguna ocasión. Sin embargo, se considera patológica cuando logra dominarnos por completo, hasta el punto de generar problemas derivados como adicciones, baja autoestima o depresión.

Superar el pánico escénico implica dominar este tipo de miedo, impidiendo que sea él quien nos domine. Sabemos que nos está controlando cuando experimentamos síntomas como aumento de la tensión, ansiedad e ideas de catástrofe como pensamientos de que se hará el ridículo o que no se estará a la altura.

Cabe mencionar que, más que una enfermedad en sí, el miedo escénico es el reflejo de la ansiedad que se genera ante un objetivo. Dicha ansiedad tiende a diversificarse en de dos formas: en la propia situación, como en los casos donde solo se experimenta el miedo ante la situación o la antecede; y a modo de temor, pudiendo presentarse en cualquier circunstancia, incluso como consecuencia de simples pensamientos.

Debido a sus características, normalmente la ansiedad por miedo escénico no requiere tratamiento terapéutico. Sin embargo, la ayuda profesional se hace necesaria en los casos excepcionales donde la ansiedad deriva en una evitación generalizada que tiene como consecuencia un detrimento de la calidad de vida o la aparición de otros trastornos psicológicos.

Qué es el miedo escénico con ejemplos

A través de los siguientes ejemplos resulta más fácil comprender el concepto de miedo escénico:

  • Problemas para leer textos en público.
  • Ansiedad ante la idea de realizar una llamada telefónica.
  • Incapacidad para hacer respetar los derechos en el ámbito laboral.
  • Nervios al realizar una presentación.
  • Evitar actividades como comidas del trabajo.
  • Timidez para decirle buenos días a los compañeros.
  • Miedo para hacer preguntas en clase o en una reunión.
  • Evitar hablar con la pareja sobre asuntos relacionados con la relación.
  • Miedo a pedir un favor.
  • Temor al entrar en salas donde todas las personas ya se encuentran sentadas.

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¿Cuáles son las causas más frecuentes?

Generalmente, las causas más comunes del miedo escénico se asocian con los siguientes errores cognitivos:

  • Sobreestimar la opinión de terceros.
  • Subestimar las capacidades propias.
  • Valorar de manera no realista el futuro.
  • Sobreestimar la idea de ser rechazado.
  • Expectativas no realistas de la forma en que otras personas van a reaccionar ante la ansiedad.

Los síntomas de la ansiedad causada por miedo escénico

Los síntomas cardiovasculares como aceleramiento de los latidos del corazón, exceso de sudoración, manos húmedas y sofocos son los síntomas más frecuentes. También es frecuente que se experimenten temblores y mareos.

¿Cómo superar el miedo escénico?

El tratamiento se centra en los tres niveles de la ansiedad escénica: pensamientos de catástrofe, reacciones del cuerpo y conductas de evitación. Conseguir esto no es sencillo, ya que es necesario modificar los patrones de pensamiento para establecer nuevas formas de proceder, identificar formas de lograrlo y recordar con precisión logros pasados para utilizarlos como motivación para mejorar la percepción sobre las capacidades propias.

Asimismo, es necesario enfrentarse a las situaciones que generan el temor. Querer evitarlas es normal debido a la ansiedad, pero parte de superar este miedo implica aprender a enfrentarlo. De hecho, las conductas de evitación constantes incrementan la gravedad de los síntomas

Qué hacer si aparece el pánico escénico: herramientas prácticas y consejos

Las siguientes técnicas y herramientas se pueden practicar para ayudar a superar el pánico escénico

  • 1. Dialogar contigo mismo

]Dialogar consigo mismo es una técnica que ayuda a racionalizar los miedos, algo que resulta eficaz para cambiar los patrones de pensamiento que aumentan la gravedad de los síntomas. El diálogo interior debe nutrirse de argumentos sólidos capaces de derrumbar las ideas irracionales que hacen pensar que los efectos de actuar frente a un público serían catastróficos.

  • 2. Pasear por el escenario

Si es posible, puedes optar por pasear por el lugar donde se realizará la presentación que genera el miedo. Para que esta técnica sea efectiva para reducir las tensiones, es necesario que se pasee con calma y tiempo suficiente. Al haber interactuado previamente con el escenario es normal sentirse más a gusto y cómodamente al presentarse en él.

  • 3. Apoyarse en el equipo 

Buscar apoyo en otras personas ayuda a disminuir la ansiedad, tanto en los casos que se actúa en solitario como en grupo. Además, el sentir que la responsabilidad es compartida reduce la presión social

  • 4. Crear un ritual de relajación


La creación de rituales o rutinas de relajación personalizadas ayuda a destensarse. La idea es crear métodos de relajación rutinarios antes de realizar la actividad que genera la ansiedad escénica.

  • 5. Ver las cosas como algo positivo


Ver las actividades que provocan el pánico como una oportunidad de oro para demostrar tu valor y tus habilidades ayuda a disminuir enormemente la ansiedad. Por tanto, la base de todos los pensamientos debería ser que lo que se va a realizar no es algo negativo, sino que se trata de una afortunada oportunid.

Conclusiones miedo escénico

Todas las personas pueden experimentar pánico escénico en algún momento. Se trata de una forma de ansiedad bastante común. No obstante, esto no implica que sea recomendable habituarse a ella. De hecho, se trata de una de tantas dificultades que presenta la vida y que deben ser superadas, sobre todo cuando se convierte en un obstáculo que te impide alcanzar tu máximo potencial.

Referencias bibliográficas

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Psicóloga Gral. Sanitaria Col 19069

Montserrat Fernández

Redactora de ​este blog.

Trabajo en consulta privada desde el 2010 en el Prat de LLobregat con pacientes adultos y parejas. Mi formación es humanista.

Psicóloga por vocación tardía y agradablemente disfrutada. Observadora entusiasta del comportamiento humano. Hacedora de caminos por los que invitar a transitar.

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