¿Qué produce la encopresis infantil? Factores Emocionales y Psicológicos

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La encopresis infantil, también conocida como incontinencia fecal o evacuación involuntaria, es el trastorno que presentan aquellos niños que deponen sus heces en la ropa interior de manera involuntaria en reiteradas ocasiones.

Generalmente se presenta tras la acumulación de heces retenidas en el recto y el colón. Cuando se prolonga por mucho tiempo, puede producir pérdida de control de las defecaciones y distensión intestinal.

Es un trastorno que se da en niños que ya deberían controlar los esfínteres y que, por edad, ya no se deberían hacer caca encima. Así, la encopresis infantil aparece con mayor frecuencia después de los cuatro años, etapa en que la mayoría de niños ya han aprendido a ir al baño por su cuenta. Puede presentarse con estreñimiento prolongado, pero en casos poco frecuentes es producto de problemas emocionales y se presenta sin estreñimiento.

Aunque en sí no representa un problema de gravedad para la salud del niño, la encopresis puede causar vergüenza al menor y frustración a sus padres. Afortunadamente, mediante el tratamiento adecuado se puede eliminar este trastorno.

¿Qué es la encopresis infantil?

Una definición clínica es que se trata de una evacuación anormal de las heces, con consistencia normal, involuntaria o intencionada, pero en lugares inadecuados por parte de un niño mayor de cuatro años. No debe confundirse con la enuresis nocturna, que consiste en un trastorno de incontinencia urinaria.

Cabe mencionar que, una ocasión aislada en que el niño defeque en su ropa interior, no necesariamente debe ser catalogada como encopresis infantil, ya que este trastorno se diagnostica cuando se presenta de manera reiterada. Normalmente, los episodios de defecación involuntaria deben presentarse durante al menos tres meses.

Consejos de actuación para la encopresis infantil: Tratamiento médico y psicológico

Una característica importante del tratamiento de la encopresis es que suele ser multidisciplinar, pues se enfoca no sólo en tratar los síntomas desde una perspectiva médica, sino también psicológica.

En la parte psicológica el tratamiento se centra en modificar de forma positiva los hábitos de defecación. Esto se logra mediante la utilización de refuerzos positivos. Para determinar la estrategia más correcta a utilizar, primero es necesario descubrir si la encopresis puede estar provocada por causas emocionales.

Dependiendo de lo que se descubra, los medios del tratamiento pueden variar. Por ejemplo, si se descubre que el niño padece de ansiedad, se deben usar técnicas de relajación. Paralelamente, es necesario enseñarle al niño a identificar los momentos en que debe evacuar, de manera que convierta en un hábito la defecación voluntaria y mejore su autonomía.

Es común que se utilicen técnicas como la economía de fichas para el reforzamiento positivo. Sin embargo, en algunos casos también es posible que se utilice el reforzamiento mediante la disciplina, siempre que se detecte que no afectarán negativamente la autoestima del niño ni le provocarán sentimientos de culpabilidad.

Con respecto al tratamiento médico, en algunos casos éste puede contemplar la utilización de fármacos para tratar el estreñimiento

¿Qué produce la encopresis infantil?

En la mayoría de los casos, la encopresis infantil es causada por problemas emocionales o estreñimiento. En este segundo caso, al ser las heces secas y duras, pueden provocar dolor al evacuar y, en consecuencia, hacer que el niño evite ir al baño, empeorando la situación.

Sucede que mientras más tiempo pasen en el colón las heces, más difícil resulta evacuarlas. El estiramiento del colón afecta a los nervios que indican que ha llegado el momento de ir al baño. En un punto, el colón puede estar tan lleno que las heces retenidas o líquidas pueden salir, lo que tiene como consecuencia la pérdida del control de las evacuaciones.

Otras causas relacionadas con el estreñimiento son las siguientes:

  • Dieta pobre en fibra.
  • No querer interrumpir un juego u otra actividad por ir al baño.
  • Beber pocos líquidos.
  • Retención de las heces por miedo a ir al baño.
  • Intolerancia a la leche de vaca o consumo excesivo de ésta.

Ahora bien, en ocasiones la encopresis infantil no tiene relación alguna con el estreñimiento, sino que tiene su origen en un problema emocional. En este caso, el trastorno suele estar asociado a alguna de las siguientes situaciones:

  • Dificultades durante el aprendizaje para ir al baño o aprendizaje prematuro.
  • Estrés emocional, por ejemplo, el provocado tras nacer un hermano o por un proceso de divorcio de los padres.
  • Cambios drásticos en la vida, como el comienzo de la etapa escolar
  • Modificaciones de la dieta.

Cabe mencionar que también existen diferentes tipos de encopresis infantil. Los tipos se pueden clasificar según los síntomas o según sus causas.

➕Encopresis retentiva (con estreñimiento)

En este tipo la retención de las heces es tan amplia que puede durar hasta dos semanas. En este caso la encopresis es producida por desbordamiento, comenzando por la expulsión de las heces poco sólidas y culminando con las más duras, las cuales le producen dolor al niño debido a su consistencia.

➕Encopresis no retentiva (sin estreñimiento)

En este tipo no existe desbordamiento ni una prolongación de la retención que pueda durar semanas. Por ello, las heces son normales.

Encopresis primaria y secundaria

La encopresis infantil clasificada según las causas se distingue entre primaria y secundaria. En la primaria o continua el niño es completamente incapaz de controlar sus heces, incluso cuando ha alcanzado una edad en que debería ser capaz de dominar sus esfínteres.

En la encopresis secundaria o discontinua el niño sí ha manifestado en algún momento la capacidad de controlar la emisión de las heces, pero algún factor ha provocado que de forma repentina pierda dicha capacidad. Este tipo de encopresis se distingue del anterior mencionado en que las causas de la incontinencia no están relacionadas con una incapacidad física del infante para controlar sus esfínteres.

Epidemiología, ¿Quién la sufre más? Factores que afectan a que aparezca la encopresis infantil.

Desde un punto de vista epidemiológico, los niños son más propensos a padecer encopresis infantil que las niñas. Asimismo, los siguientes factores aumentan el riesgo de padecer la enfermedad:

  • Trastornos de depresión o ansiedad.
  • Trastorno del espectro autista.
  • Consumo de medicamentos que pueden provocar estreñimiento, por ejemplo, algunos supresores de la tos.
  • Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).

Conclusiones

Aunque no resulte demasiado grave, la encopresis infantil puede afectar de manera muy negativa al niño que la padece a nivel emocional. Además, puede representar una gran frustración para sus padres.

Es por ello que cuando se presenta la defecación involuntaria con mucha frecuencia o el niño pasa semanas sin evacuar, es necesario tomar medidas orientadas a tratar el trastorno con la ayuda de un profesional.

Referencias bibliográficas

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Psicóloga Gral. Sanitaria Col 19069

Montserrat Fernández

Redactora de ​este blog.

Trabajo en consulta privada desde el 2010 en el Prat de LLobregat con pacientes adultos y parejas. Mi formación es humanista.

Psicóloga por vocación tardía y agradablemente disfrutada. Observadora entusiasta del comportamiento humano. Hacedora de caminos por los que invitar a transitar.

2 comentarios en «¿Qué produce la encopresis infantil? Factores Emocionales y Psicológicos»

  1. Gracias por tu ayuda. Soy maestra de un niño de 4 años con encopresis. Es muy movido y desafiante, ya he visto que podría estar asociada a esta movilidad excesiva y a su conducta desafiante. También tiene un hermano pequeño, por lo que esto es un elemento añadido.
    Mi duda es si usar algún tipo de corrección como llevarle un rato a los 3 años o algo que le haga ver que no lo debe hacer.

    Responder
    • Hola Lucrecia, sin querer interferir para nada en tu labor de maestra, yo opino que quizá llevar al niño con el grupo de 3 años es algo que le haga sentir mal, como castigado. En todo caso, insisto, yo no conozco al niño. Pero por norma, debemos disminuir las respuestas emocionales, enseñarle e instaurar hábitos para la evacuación regular e intentar que el niño aprenda y fije conductas para la correcta continencia (Bragada, 2002).
      Apostamos por el refuerzo positivo, que afiancen hábitos saludables. Un ejercicios que se usa bastante es que el niño vaya solo al baño después de cada comida y dejarle allá el tiempo acordado. (Comeche y Valleja 2016).
      Gracias por leernos.

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