Síndrome del Cuidador

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Cuando una persona mayor ya no puede vivir por sí misma, muchas veces se contrata a una persona para que se encargue de sus cuidados. Sin embargo, esto no siempre es posible, por lo que a veces es sobre un familiar que recae esta responsabilidad. Si la situación de cuidados no es gestionada adecuadamente, éste podría desarrollar el síndrome del cuidador o también llamado síndrome del cuidador primario o síndrome del cuidador quemado.

¿Tienes el síndrome del cuidador quemado?

Este síndrome se presenta en las personas que dedican una parte importante de su vida a los cuidados de una persona dependiente, como podría ser una persona en edad avanzada con Alzheimer, demencia senil o alguna patología que la obliga a depender de otra persona para sobrevivir, es decir que se encuentran en situación de dependencia.

Las razones por las que se puede llegar a dar el síndrome del cuidador, se encuentran en la exigencia y tiempo de dedicación que puede ejercer la persona dependiente, hasta el punto de impactar negativamente en las emociones de su cuidador.

Síndrome del cuidador informal

Diferencias entre los cuidadores formales y los cuidadores informales

Se les llama cuidadores informales a los que no han recibido formación alguna sobre los cuidados que debe recibir la persona cuidada; por no recibir un pago por sus tareas y por brindar una atención sin un horario establecido, teniendo que estar siempre disponibles.

Es habitual que los cuidadores informales tengan un alto grado de compromiso hacia la tarea, relacionado directamente con vínculo afectivo que se da entre cuidador y dependiente. El apoyo informal es brindado principalmente por familiares (85% de la ayuda) y desempeñado generalmente por el cónyuge o familiar femenino más próximo.

Por su parte, los cuidadores formales son aquellos profesionales y responsables especializados que, habiendo recibido capacitación previa sobre los cuidados que precisa la persona dependiente, ofrecen atención con límites horarios y menor compromiso cariñoso que los cuidadores informales.

En las últimas décadas, el número de cuidadores formales está progresando perceptiblemente, en muchas ocasiones como referencia de los cuidadores informales, que ocupan el papel de cuidador principal de la persona familiar dependiente.

Causas principales del síndrome del cuidador

La principal razón por la que una persona puede desarrollar el síndrome del cuidador se encuentra en el estrés crónico o continuado que generan las labores de cuidado.

Este estrés podría no percibirse en los primeros días de cuidado, sobre todo si los cuidados necesarios no son demasiado grandes.

Sin embargo, ciertas enfermedades hacen a las personas cada vez más dependientes de un cuidador, haciendo que aumenten las posibilidades de que el cuidador desarrolle el síndrome.

El impacto del síndrome del cuidador quemado puede visualizarse en el cuidador no sólo a nivel físico, sino también a nivel psicológico.

Por ejemplo, cuando una mujer tiene que cuidar a su marido, le puede resultar difícil separar el rol de esposa del de cuidadora, un reflejo del impacto psicológico del síndrome. Esta situación se repite con otros roles como el de amigo, hermano, hijo o padre.

Ahora bien, el estrés crónico no es la única causa de este síndrome. También es posible que se desarrolle debido a la creación de expectativas inverosímiles por parte del cuidador. Por ejemplo, cuando desea que la persona que está cuidado reciba un efecto positivo inmediato de sus cuidados.

Al ver que este efecto positivo inmediato no aparece, el cuidador es proclive a experimentar una gran decepción y sensación de agotamiento.

De igual forma, si no se tiene suficiente control sobre la situación, la frustración generada es otro factor de riesgo para padecer el síndrome del cuidador primario.

Por otra parte, también es posible que este síndrome aparezca en cuidadores que se imponen a sí mismos exigencias injustas, como puede ser el exigirse ser la única persona encargada de cuidar al enfermo.

Consecuencias del síndrome del cuidador

Físico y emocional:

Las personas que experimentan este síndrome pueden sentir que las circunstancias que están viviendo las desbordan, de forma que experimentan un fuerte daño físico y emocional.

 La ausencia de búsqueda de apoyo y la falta de tiempo libre conduce, en la mayoría de casos enfrentarse a una situación de tensión tan alta (Perez, 2017), es natural que aparezcan síntomas de depresión o ansiedad.

Por ello, las consecuencias del síndrome de carga del cuidador implican una gran sensación de frustración constante y sobrecarga, ya que se sienten incapaces de hacer lo que quisiera hacer.

 Aislamiento Social

En este sentido, se debe destacar que es común que las personas con este síndrome de carga y estrés se vean inmersas en el aislamiento social. Por otro lado, también es común que las personas experimenten rabia, impotencia y una sensación de abandono si no notan un compromiso por parte de otros familiares para ayudarlos en los cuidados.

Dependiendo de la gravedad del síndrome, es posible que las personas que lo padecen comiencen a descuidar otras áreas de su vida, como sus aficiones o el pasar tiempo con amigos y familiares, pues la labor de cuidador los absorbe por completo.

En este sentido, se debe destacar que es común que las personas con este síndrome de carga y estrés se vean inmersas en el aislamiento social. Por otro lado, también es común que las personas experimenten rabia, impotencia y una sensación de abandono si no notan un compromiso por parte de otros familiares para ayudarlos en los cuidados.

Estrés y frustración:

Además, si la situación de la persona empeora, es probable que el cuidador comience a sentirse culpable al no ver una mejoría, lo que podría hacer que empeore la sensación de estrés y frustración.

Signos y Síntomas del síndrome del cuidador

La forma más fácil de diagnosticar el síndrome del cuidador es a través de sus síntomas. Estos son los siguientes:

  • Fatiga constante.
  • Alteraciones del sueño.
  • Abandono total o parcial de las afecciones.
  • Falta de interés en disfrutar de nuevas experiencias.
  • Irritabilidad
  • Dolores sin explicación aparente.
  • Consumo de sustancias antidepresivas.
  • Elevados niveles de ansiedad y estrés.
  • Aislamiento social.

¿Cómo prevenir el síndrome del cuidador?

Aunque puede ser tratado, lo más recomendable es prevenir el síndrome del cuidador. Para hacerlo es necesario actuar cuando parezca que el cuidador está comenzando a experimentar niveles inusuales de estrés, de manera que se pueda reconducir la situación antes de que se desarrolle el síndrome. Las claves para la prevención consisten en que el cuidador realice las siguientes acciones:

  • Informarse en profundidad sobre la evolución de la enfermedad.
  • Profundizar en las consecuencias de la enfermedad en la persona dependiente.
  • Practicar una gestión positiva de las emociones.
  • Solicitar ayuda en caso de que sea necesario.
  • Resguardar la identidad propia, de forma que no sea totalmente sustituida por el rol de cuidador.
  • Dedicar tiempo para actividades personales y no sólo para el cuidado.
  • Realizar actividades relajantes.
  • Mantener una actitud optimista ante las circunstancias.

En caso de que una persona haya desarrollado el síndrome del cuidador, el tratamiento consiste en realizar psicoterapia orientada a hacer que el cuidador comprenda la enfermedad de la persona dependiente y de qué forma se puede manejar la situación de forma controlada y digna.

A través de diferentes sesiones el cuidador puede reducir paulatinamente los niveles de estrés y romper con el aislamiento social en que se ve inmerso.

Conclusiones sobre el síndrome del cuidador

El aislamiento social y la cargar producida por la  dedicación total, o casi total, a la persona dependiente, son los asuntos que el cuidador primario ha de tener vigilados. Cuidar de un ser querido enfermo que en muchos casos, ha dejado de estar ahí, de reconocer al cuidador, es una tarea que requiere no perder la atención en cuidarse a sí mismo, ya que deja al cuidador en un lugar vulnerable.

Referencias Bibliográficas

  • Dueñas, E., Martínez, M. A., Morales, B., Muñoz, C., Viáfara, A. S., & Herrera, J. A. (2014). Síndrome del cuidador de adultos mayores discapacitados y sus implicaciones psicosociales.
  • Pérez Rodríguez, M., Álvarez Gómez, T., Martínez Badaló, E. J., Valdivia Cañizares, S., Borroto Carpio, I., & Pedraza Núñez, H. (2017). El síndrome del cuidador en cuidadores principales de ancianos con demencia Alzhéimer. Gaceta Médica Espirituana19(1), 38-50.
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Psicóloga Gral. Sanitaria Col 19069

Montserrat Fernández

Redactora de ​este blog.

Trabajo en consulta privada desde el 2010 en el Prat de LLobregat con pacientes adultos y parejas. Mi formación es humanista.

Psicóloga por vocación tardía y agradablemente disfrutada. Observadora entusiasta del comportamiento humano. Hacedora de caminos por los que invitar a transitar.

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