Labilidad Emocional ¿ Que es ser una persona lábil?

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La labilidad emocional o inestabilidad emocional son los términos utilizados en psicología para referirse a la incapacidad para controlar los estados emocionales. Quienes padecen labilidad tienen problemas para expresar sus emociones, por lo que las externalizan de manera exagerada o fuera de lugar.

Cabe mencionar que este padecimiento no es considerado una enfermedad o un trastorno mental. En este sentido, se trata simplemente de no ser capaz de regular, sentir, percibir y expresar emociones básicas.

Por ejemplo, alguien con labilidad emocional podría reírse descaradamente en situaciones tristes o llorar con amargura tras recibir una noticia que debería alegrarle. La velocidad con que se producen estas reacciones es variable, pudiendo ser de unos pocos minutos a apenas unos segundos.

Por otro lado, no se trata de un descontrol constante, sino intermitente, que se presenta a través de episodios repentinos. Durante la transición de un episodio a otro, la persona aparenta un estado de humor y emociones completamente normal

Labilidad emocional: síntomas y señales

La mejor forma de identificar este handicap es a través de los síntomas y señales que le caracterizan. Los indicadores más comunes son los siguientes:

  • Llanto sencillo sin motivaciones claras.
  • Sentimiento de irritabilidad incontrolable e intenso.
  • Nula tolerancia a la frustración.
  • Risa repentina e incontrolable fuera de lugar.
  • Pesimismo ante toda situación. Este puede estar acompañado de aplanamiento afectivo, agotamiento y ataques de ira.
  • Insomnio frecuente.
  • Dificultad para tomar decisiones fáciles.
  • Optimismo exagerado y momentáneo. Suele estar sustentado en la irracionalidad y puede darse ante todo tipo de situaciones.

Inestabilidad emocional ¿Qué causa este problema?

Son diversas las causas de este padecimiento. Las principales son las siguientes:

  • Alteración cerebral en el área del cerebro responsable de regular las emociones. Puede ser provocada por enfermedades como la esclerosis múltiple, esclerosis lateral amiotrófica, epilepsia, lesiones cerebrales traumáticas y accidentes cerebrovasculares.
  • Nivel de estrés muy alto.
  • Abuso de drogas, alcohol u otras sustancias recreativas.
  • Traumatismo craneoencefálico.
  • Situaciones traumáticas, especialmente aquellas presentadas durante la infancia.

¿Cómo trabajar la labilidad emocional? Tratamiento

En los casos donde la inestabilidad emocional representa un problema a nivel personal, social o laboral es necesario adoptar medidas terapéuticas para trabajar en ella.

El tratamiento para esta problemática consiste en aplicar una terapia en la que la prioridad sea identificar y entender las causas. Una vez identificadas, se procede a diseñar una terapia orientada a permitir al paciente controlar, manejar y dominar tanto sus emociones como su estado de ánimo

.En ocasiones, el terapeuta también puede ver necesario trabajar otros aspectos relacionados como la vergüenza, la culpa, la ansiedad, la autoestima, el autocontrol o la tolerancia a la frustración, entre otros.

Labilidad emocional: ejemplos

El siguiente es un ejemplo de cómo se presenta la labilidad emocional en la vida diaria:

Elisa se encuentra trabajando en la oficina, cuando el coordinador le sugiere hacer una tarea de forma diferente. Cuando esto sucede, comienza a llorar con desesperación, causando una sensación de desconcierto en sus compañeros de trabajo, quienes son incapaces de tranquilizarla o consolarla, pese a todos sus esfuerzos. Nadie entiende su exagerada reacción, puesto que el coordinador sólo hizo un pequeño comentario sin ninguna maldad y con finalidad constructiva.

Labilidad emocional en niños y adolescentes

Es necesario hablar de la forma en que esta afección se presenta en niños y adolescentes, ya que algunas veces puede ser difícil identificarla, pues es común que los niños atraviesen por emociones tan intensas que podrían pasar de la risa al llanto en segundos, lo que podría confundirse con inestabilidad emocional

.Este es un error común, puesto que muchos adultos ignoran que la capacidad de gestión emocional de los niños y adolescentes es más reducida. No obstante, esto no quiere decir que no puedan verse afectados por la labilidad.

Para poder diferenciar los cambios abruptos normales de los producidos por la labilidad es necesario fijarse en las señales de alerta. Por ejemplo, que el niño se vea atrapado por un ataque de risa incontrolable en un contexto donde otros niños apenas sonríen o que comience a llorar mientras juega por un hecho sin importancia

Diferencias entre labilidad emocional, trastorno bipolar, depresión y ciclotimia

Todas estas afecciones están caracterizadas por cambios bruscos en los estados de ánimo, así que es común confundirlas. La clave para diferenciarlas se encuentra en tener muy clara la definición de cada una:

Trastorno Bipolar

Esta enfermedad reviste cierta gravedad. Está caracterizada por cambios anímicos muy bruscos, que pueden pasar desde el entusiasmo y la euforia hasta la depresión o la desesperanza. Algunos autores se refieren a él como trastorno maníaco-depresivo.

La depresión es una de las patologías más comunes en Atención Primaria y también una de las principales enfermedades tratadas con atención psiquiátrica. La estadística indica que 280 millones de personas en el mundo han sido diagnosticadas con depresión y que esta enfermedad será la principal causa de incapacidad en el año 2030. En este caso no se presentan cambios bruscos de ánimo, sino un aplanamiento emocional constante, pues las personas con depresión tienden a sentir sentimientos de tristeza y bajo estado anímico.

Depresión

Asimismo, la depresión también tiene como síntomas los cambios en los pensamientos, grado de actividad y comportamiento.

Ciclotimia

La ciclotimia está caracterizada por mezclar episodios de síntomas depresivos leves con episodios de hipomanía. Esta mezcla de emociones puede hacer que algunas personas confundan la ciclotimia con la labilidad.

Sin embargo, la euforia generada por los episodios hipomaníacos es de menor intensidad a los presentes en la manía. Además, la duración, gravedad y número de episodios es mucho menor en comparación con la presente en el trastorno depresivo.

Asimismo, se diferencia de la labilidad emocional en que la ciclotimia se considera una entidad diagnóstica y una alteración afectiva característica del espectro bipolar. En este sentido, esta alteración casi podría considerarse una forma mucho más leve del trastorno bipolar.

Labilidad emocional y ansiedad

La ansiedad suele ir de la mano de la inestabilidad emocional: cuando esto sucede, las personas afectadas presentan inconvenientes para realizar tareas diarias y trabajar. Si existe una enfermedad neurológica subyacente, la pérdida de calidad de vida se acrecienta.

Inestabilidad emocional y ELA

La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad neurodegenerativa que provoca pérdida de la movilidad de brazos y piernas, problemas para tragar, hablar y respirar y debilitamiento muscular. A nivel psicológico está relacionada con la labilidad debido a que ésta suele ser uno de sus síntomas.

Cabe destacar que cuando se presenta por ELA, no es necesario que el paciente padezca de problemas psiquiátricos, por lo que este tipo de inestabilidad no necesariamente debe ser tratado por un psiquiatra.

Conclusión sobre labilidad emocional

El control de las emociones es una habilidad que resulta útil para el bienestar en la vida diaria. Los niños y adolescentes la desarrollan a medida que crecen como parte del desarrollo de su personalidad. No obstante, cuando la labilidad emocional se presenta, no importa qué tanto se haya entrenado esta habilidad, los cambios anímicos bruscos pueden convertirse en un problema.
Cuando las emociones fuera de lugar se convierten en una constante que impide disfrutar de una vida plena, es necesario acudir con un profesional para determinar el tratamiento adecuado.

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Psicóloga Gral. Sanitaria Col 19069

Montserrat Fernández

Redactora de ​este blog.

Trabajo en consulta privada desde el 2010 en el Prat de LLobregat con pacientes adultos y parejas. Mi formación es humanista.

Psicóloga por vocación tardía y agradablemente disfrutada. Observadora entusiasta del comportamiento humano. Hacedora de caminos por los que invitar a transitar.

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