Síndrome de la Impostora

Artículo Actualizado el:

Quizá nunca hayas oído hablar del síndrome de la impostora, pero existe la posibilidad de que alguna vez hayas visto a una mujer que lo padece e incluso podrías haberlo experimentado alguna vez.

el sindrome de la impostora

Las mujeres afectadas por el síndrome de la impostora, sienten que todo lo que han conseguido no lo merecen, sino que lo han obtenido gracias a la suerte, de forma que experimentan la sensación de que están arrebatándole el éxito a alguien más, así sienten que no son más que unas impostoras, lo que da el nombre al síndrome.

Se trata de un problema que afecta a mujeres en todo el mundo. Mujeres que han logrado obtener un notable éxito en sus carreras, hasta el punto de situarse como personas destacadas de la sociedad (Young, 2011). Es precisamente este el común denominador de todas las afectadas por este síndrome, también llamado síndrome de la superwoman.

¿Qué  significa el síndrome de la impostora?

Lo primero que hay que aclarar es que este síndrome no afecta de manera exclusiva a las mujeres, puesto que también pueden padecerlo hombres. Sin embargo, es mucho más frecuente en ellas (Calvard, 2018), razón por la cual se suele hablar más del síndrome de la impostora que del impostor.

Ahora bien, en lo que respecta a su significado, se trata de un fenómeno que afecta a las mujeres exitosas en algún ámbito como una posición importante en una empresa, un trabajo destacado o el llegar a ser una personalidad reconocida.

El mayor problema el síndrome de superwoman es que puede afectar negativamente a la autoestima de la mujer afectada: a pesar de haber conseguido buenas notas en los estudios, haber trabajado duro, haber liderado proyectos exitosos o haber alcanzado metas que justifiquen y demuestren su éxito, ellas sienten que no lo merecen. Esto puede provocar que las mujeres que padecen el síndrome de la impostora experimenten una constante sensación de ansiedad por miedo a que los demás descubran que son impostoras.

Además, debido a la falta de confianza en sí mismas, el síndrome de la impostora puede limitar sus capacidades, lo que constituye un obstáculo psicológico que puede impedirles seguir cosechando éxitos.

¿Cuál es la causa del síndrome de la impostora?

El origen del síndrome de la impostora radica en una baja autoestima. Esto se debe a que la autoestima se relaciona con la forma en que las personas se perciben a sí mismas. Además, la autoestima es la base sobre la cual reposa la confianza en sí mismo. Por ello, si la autoestima es baja, la mujer es proclive a creerse no merecedora de tener éxito, haciendo que le resulte difícil aceptarlo en caso de que lo consiga.

Debido a esto, la solución para este síndrome de la superwoman, se centra en aumentar la autoestima y la autoconfianza de la mujer que lo padece. Esto se puede lograr por medio de la buena voluntad, acciones positivas y diligencia. La clave está en aprender a reconocer los logros propios y las fortalezas personales.

Los 5 Tipos del Síndrome de la Impostora

No existe un solo síndrome superwoman, sino que existen cinco tipos diferentes. Identificar cuál se padece puede ayudar a tratarlo.

⭕ La perfeccionista

Este tipo, dentro del síndrome de la impostora del que estamos hablando, se caracteriza porque la mujer que lo padece tiene altos niveles de autoexigencia que le producen una gran frustración. Se puede identificar fácilmente porque es propensa a exigirse a sí misma metas imposibles de alcanzar, lo que le provoca un desgaste mental y físico. En otras palabras, es incapaz de aceptar todo lo que no sea perfecto según sus estándares (los cuales tienden a ser inalcanzables).

La experta

La experta, este tipo del síndrome de la impostora, se caracteriza por dudar enormemente de sus capacidades en todo momento. Tiende a infravalorarse y, pese a poder estar muy preparada, nunca siente que sabe lo suficiente.

 ⭕ La superwoman

En este tipo del síndrome de la impostora,  la mujer tiende a esforzarse mucho más de lo normal. Esto puede verse reflejado en que suele adoptar cargos que no deberían corresponderle.

Por ello, el rasgo más definitorio de la superwoman es que siente que si no es capaz de hacer sola el trabajo de varias personas, está demostrando que no está cualificada. Al esforzarse más de lo normal, es proclive a padecer de mucho estrés.

⭕ La “yo lo hago todo”

Es similar a la superwoman, pero se diferencia en que su esfuerzo no radica en que siente que debe esforzarse más de lo normal, sino en que tiene miedo de pedir ayuda, puesto que siente que si lo hace estará denotando un síntoma de debilidad. Debido a esta actitud, es proclive a la soledad y a alejar a las personas importantes de su vida.

 ⭕ La genia

La genia, es un perfil de síndrome de la impostora que se identifica fácilmente debido a que siente que siempre debe ser la mejor y primera en todo. No tolera el fracaso ni las segundas oportunidades. Si falla, es la que se castiga más duramente y experimenta la mayor frustración.

impostora-sindrome

¿Cómo evitar el síndrome de la impostora?

Con todo lo antes dicho queda muy claro que el síndrome de la impostora puede afectar negativamente a la vida de cualquier mujer, haciendo que sufra de estrés constante, problemas en sus relaciones e incluso ansiedad.

Sin embargo, puede evitarse siguiendo algunas recomendaciones. La primera y una de las más importantes consiste en recordar los logros, respaldándolos con datos o hechos objetivos. Esto puede ayudar a que la mujer que se siente una impostora pueda utilizar esta información para darse cuenta de que está valorándose negativamente y de que sí es merecedora de sus triunfos y de su posición.

Por otra parte, hablar con otras personas de los éxitos obtenidos también es una buena práctica, ya que ayuda a fortalecer la autoestima. Lo ideal es hablar de esto sólo con personas cercanas como amigos, familiares o el psicólogo.

Esta técnica se puede complementar mediante la escritura en una libreta o diario de “hitos alcanzados”. Esto ayudará a evitar olvidar las hazañas personales. Mientras más significativo sea el logro, más efectivo puede resultar para evitar el síndrome de la impostora cuando se presente.

Por otro lado, celebrar los logros importantes es también muy recomendable. Esto no sólo los hará más memorables, sino que también contribuirá a fortalecer el amor propio, ya que es una forma de premiarse a sí mismo. En este sentido, se tiene que mencionar que la forma en que la persona habla consigo misma influye significativamente en su amor propio. No están mal las autocríticas, pero siempre deben hacerse de forma amable y respetuosa.

Hay que recordar que los seres humanos no son perfectos, pues se trata del primer paso a la aceptación. El hecho de cometer errores no está mal, lo erróneo es no quererse a causa de ellos.

Por último, se debe tener en cuenta que nunca viene mal pedir ayuda. No se trata de una señal de debilidad, sino de inteligencia, ya que las personas sabias saben que el trabajo en equipo muchas veces es más eficaz que el trabajo individual.

Conclusión sobre el síndrome de la impostora

El síndrome de la impostora es un problema silencioso que puede afectar a mujeres de todo el mundo sin que sean conscientes de ello. Puede parecer que no es muy grave, pero cada uno de sus cinco tipos entorpece la calidad de vida de las mujeres que lo padecen, imposibilitándoles ser felices con lo que tienen, en el peor de los casos. Es por esto que seguir las recomendaciones para solucionarlo forma parte de una salud mental sana, fundamentada en el amor propio y la autoaceptación, ambos aspectos esenciales para toda mujer que desee triunfar sin sacrificar su felicidad para lograrlo. 

Referencias Bibliográficas de referencia

montse-fernandez-redactora

Psicóloga Gral. Sanitaria Col 19069

Montserrat Fernández

Redactora de ​este blog.

Trabajo en consulta privada desde el 2010 en el Prat de LLobregat con pacientes adultos y parejas. Mi formación es humanista.

Psicóloga por vocación tardía y agradablemente disfrutada. Observadora entusiasta del comportamiento humano. Hacedora de caminos por los que invitar a transitar.

1 comentario en «Síndrome de la Impostora»

Deja un comentario