Actualizado en agosto de 2026 · Escrito por el equipo de psicología infantil de Awen Psicología, centro sanitario autorizado en El Prat de Llobregat · Revisado por Montserrat Fernández, psicóloga general sanitaria (col. 19.068 COPC)
«¿Esto es normal o debería llevarlo al psicólogo?» Si te has hecho esta pregunta, ya estás haciendo lo más importante: observar a tu hijo. Esta guía te ayuda a responderla sin alarmismos — porque no, no todo necesita terapia; y también sin demoras — porque cuando sí hace falta, cuanto antes, mejor pronóstico.
Las 3 señales que miramos en consulta
Más que el síntoma concreto, en psicología infantil miramos tres cosas:
- Intensidad: se desborda emocionalmente, le cuesta regularse, no sabe cómo hacerlo — y tú tampoco sabes cómo ayudarle.
- Frecuencia: ocurre casi cada día, o cada dos días, una vez por semana..
- Cómo le afecta: llora, se pone triste o nervioso, no duerme bien, no quiere salir o estar solo…
Cuando esto se repite y se sostiene en el tiempo, merece una valoración profesional. Una valoración no es «empezar terapia»: muchas veces es una sola visita que acaba en pautas para casa y tranquilidad.
Hay una excepción a este criterio de «repetido y sostenido»: cualquier mención a hacerse daño es consulta inmediata, no «a ver si se le pasa», aunque sea la primera vez que lo dice.

Lo que suele ser evolutivo (y no requiere terapia)
No todo lo que preocupa es motivo de consulta. Esto, por ejemplo, suele formar parte del desarrollo normal:
- Miedos puntuales propios de la edad (oscuridad a los 3-6 años, monstruos)
- Celos transitorios ante un hermano nuevo
- Una temporada de notas peores tras un cambio (de curso, de colegio)
- Timidez que no le impide funcionar
La diferencia con lo anterior, otra vez: intensidad, frecuencia y cómo le afecta. Ante la duda, una consulta orientativa resuelve más que meses de incertidumbre.
La vuelta al cole: el momento en que todo se ve
Septiembre es cuando más consultas recibimos, y no es casualidad: el inicio de curso es una lupa.
Aparecen (o reaparecen) el miedo a separarse, las dificultades de aprendizaje que el verano tapó, los problemas con el grupo. Si las primeras semanas de curso se hacen cuesta arriba de forma persistente, no lo dejes enquistar: las dificultades escolares y emocionales responden mucho mejor cuando se cogen al principio de curso que cuando llegan las notas de diciembre.
¿Y si mi hijo ya tiene seguimiento en el CDIAP o en el colegio?
Con el colegio nos coordinamos de forma habitual. Con el CDIAP, si el niño ya está en seguimiento allí, nos coordinamos cuando la familia o el propio CDIAP lo solicitan.
Si crees que es el momento
En Awen Psicología (El Prat de Llobregat) tenemos un equipo especializado en infancia y adolescencia, con sala de integración sensorial propia. Te contamos quién forma el equipo, cómo es la primera visita y cómo elegir bien a un profesional en nuestra guía completa:







