Consulta Sanitaria de Psicología en El Prat de LLobregat registrada con el nºE08609434 en el Departament de Salut de la Generalitat

¿Qué es el efecto espectador?

Imaginemos la siguiente escena: entre una multitud de personas, de repente una de ellas necesita ayuda inmediata. Se podría pensar que va a recibir la asistencia necesaria en seguida. Sin embargo, la realidad puede ser muy distinta, tal y como deja en evidencia el efecto espectador.

También conocido como el síndrome de Genovese, la definición del efecto espectador es la siguiente: se trata de un fenómeno psicológico que provoca que las probabilidades de que una persona necesitada de ayuda efectivamente la reciba, se reduzcan de acuerdo a la cantidad de personas presentes.

Las razones por las que ocurre el efecto espectador radican en la influencia social y la difusión de la responsabilidad que deriva de ésta. Sucede que, en cuantas más personas haya presentes en la escena, la responsabilidad personal que siente el individuo será menor, ya que se dividirá entre todos los espectadores. Por otro lado, la influencia social implica que las personas son más proclives a seguir el comportamiento de los demás.Fue descubierto por Bibb Latané y John M. Darley en 1968.

Para conseguirlo, realizaron el experimento del efecto espectador: se colocó a un sujeto en un cuarto en soledad y se le explicó que sería capaz de usar un intercomunicador para hablar con otras personas. Se descubrió que cuando el sujeto estaba solo tenía mayores probabilidades de brindar ayuda en comparación a cuando estaba acompañado.

porque se da el efecto espectador

¿Qué diferencia hay entre la difusión de la responsabilidad y el efecto espectador?

No existe realmente una diferencia, ya que ambos conceptos hacen referencia a lo mismo. Es decir, al fenómeno psicológico que hace que las personas tiendan a inmiscuirse menos en situaciones de emergencia donde hay una gran cantidad de testigos, pues asumen que otra persona va a actuar.

¿Es posible evitar el síndrome Genovese o efecto espectador ante una emergencia?

Sí, algunos métodos para lograrlo son que la persona en apuros se dirija a alguien concreto y no enfocarse en la multitud, de manera que no se dé la difusión de responsabilidad al poner toda la responsabilidad sobre una persona. La realización de campañas educativas sobre el tema también puede ayudar.

Es muy importante que quien desee prestar ayuda decida y comprenda en primer lugar cuál es la mejor forma de socorrer, ya que esto ayuda a contrarrestar posibles excusas que puedan surgir para evitar ofrecer ayuda. También es buena idea enseñar valores como el altruismo, la prosocialidad y fomentar las normas de reciprocidad.

Ejemplos y casos del efecto espectador: psicología social

Existen varios ejemplos reales de este efecto que pueden servir como un ejemplo claro de cómo puede manifestarse:

Kitty Genovese

El nombre “Síndrome de Genovese” proviene de este caso, considerado el más famoso. Se debe a una mujer llamada Catherine Susan Genovese, apodada como “Kitty”. Ocurrió en 1964, durante una madrugada, cuando Kitty regresaba a su hogar en Queens después del trabajo.

Al bajar de su coche y caminar hacia la entrada del edificio donde residía, un hombre sospechoso se acercó. Esto la alertó y provocó que se dirigiera a una cabina telefónica a poca distancia.

El hombre atacó a Kitty antes de que llegara a la cabina. Gritó muy fuerte, lo que provocó que los vecinos se dieran cuenta de lo que estaba ocurriendo. El hombre la estuvo apuñalando hasta que notó que se iluminaban las luces del edificio. Esto lo asustó e hizo que huyera, abandonando el cuerpo de Kitty. Para su sorpresa, las luces después se apagaron, por lo que decidió regresar.

Lo sorprendente de la situación es que fue un asesinato de tres actos con una duración de treinta y cinco minutos. Durante todo este tiempo, pese a los gritos de auxilio, ninguna de las 38 personas que los escucharon decidieron intervenir. Ni siquiera llegaron a llamar a la policía.

Experimento de Darley y Latané

Un caso famoso que se realizó para conceptualizar este efecto fue este experimento. En él, varios alumnos tenían que ofrecer argumentos sobre múltiples temas, en algunos se dividían en parejas y en otros en grupos de seis personas.

Cada uno de los estudiantes participantes era aislado y solo podía comunicarse a través de un micrófono y escuchar mediante altavoces. Sucede que había un engaño detrás, pues los estudiantes solamente escuchaban voces pregrabadas, pues estaban solos, pese a no ser conscientes de ello.

Para el experimento, en unos casos el alumno debatía con una voz pregrabada y en otro con cinco voces. Al principio, la voz programaba mencionaba que con frecuencia se veía afectada por ataques de epilepsia que representaban un riesgo para su vida.

Durante el desarrollo del debate, en un momento concreto, la voz empezaba a sufrir un ataque epiléptico, por lo que pedía ayuda. Los investigadores se encargaron de medir el tiempo que tardaba el alumno en pedir ayuda.

Los resultados confirmaron lo que se esperaba de la difusión de responsabilidad. Cuando se trataba de un debate de dos personas (es decir, la voz pregrabada que sufría el ataque epiléptico y el alumno) el 85% de los alumnos se levantó para pedir ayuda. No obstante, en los grupos de 6 personas solo el 31% de los alumnos fue a buscar ayuda. Es decir, casi el 70% se quedó en su sitio mientras escuchaba a la otra persona solicitando auxilio.

Estos resultados ayudaron a entender el sorprendente fenómeno del efecto espectador y por qué nadie intervino en el caso de Kitty Genovese. No obstante, para obtener resultados más sólidos, Darley y Latané hicieron más experimentos .

En uno de ellos, varias personas eran colocadas formando una cola. Todas las personas menos una (sobre la que recaía el experimento) eran actores. El objetivo era que, el que no era actor presenciara cómo a una de las personas le robaban la cartera. Se descubrió que la persona usada para el experimento se percataba de que nadie decía nada, por lo que optaba por hacer lo mismo.

Cárcel de Stanford de Philip Zimbardo

Este experimento fue llevado a cabo por el profesor Philip Zimbardo y su equipo de investigadores. En él se utilizó el sótano de la Universidad de Stanford para recrear una prisión e identificar de qué manera esto afectaba a la conducta humana.

Algunos voluntarios desempeñaban roles de prisioneros y otros de guardias. En poco tiempo, el experimento se salió de control debido a que los guardias comenzaron a acusar falsamente a los prisioneros de robar. Los esposaron y los llevaron a lo que convirtieron en una prisión provisional, hasta el punto de que el ambiente realmente comenzó a parecer una cárcel.

El experimento no tardó en escaparse de las manos de los investigadores y tuvo que ser cancelado tras apenas una semana, dado que las vejaciones por parte de los guardias a los reclusos se intensificaron drásticamente. Además, parte de los colaboradores en el experimento emitió fuertes críticas sobre lo que estaba ocurriendo.

Este experimento representó para Zimbardo un gran desafío. Durante días, el efecto espectador provocó que aquellos que observaban el experimento no solo aceptaran que ocurrieran los abusos de los guardias, sino que incluso llegaron a consentirlos.

En esa ocasión, la hipótesis sobre el efecto espectador fue la siguiente: sucede que la forma en que jóvenes normales y corrientes pasaron a convertirse en delincuentes y torturadores transcurrió de una forma muy natural, de manera que ninguno de los espectadores se detuvo a reflexionar sobre el tema moral de lo que estaba ocurriendo.

Hay que destacar que este experimento también tuvo un fuerte impacto mediático en la sociedad estadounidense, ya que hay que tener en cuenta que se simuló directamente al sistema penal de Estados Unidos, uno de los fundamentos de su sociedad.

Además, los datos que arrojó sobre la naturaleza humana también fueron muy reveladores: confirmó cómo un poco de anonimato y despersonalización basta para acabar con el modelo de convivencia que fundamenta la vida en la civilización.

En la cárcel de Stanford, lo que empezó como costumbre y normas de etiqueta, pasó a convertirse en un contexto donde las personas comenzaron a interpretar las normas sociales de manera sádica y extraña.

Efecto espectador en la empresa.

También encontramos ejemplos del efecto espectador en la vida cotidiana. En la oficina o en la empresa, por ejemplo, es habitual la situación en la que los trabajadores no informan a sus superiores de problemas, desacuerdos, injusticias u opiniones. 

La difusión de la responsabilidad provoca que nadie quiera asumir esa tarea, la de hablar con los jefes, provocando que la información se pierda. Prefieren mantenerse en un segundo plano y no tomar la iniciativa. Aun a sabiendas que ello hará que esa situación injusta o ese problema, perdure. Cosa que, en un ecosistema tan pequeño como una oficina, perjudica a todos.

Conclusiones sobre el Efecto espectador

El efecto espectador es uno de los fenómenos psicológicos más extraños que existen. Puede ser un auténtico problema en ciertas circunstancias, ya que podría impedir que una persona que necesita ayuda con urgencia la reciba.No obstante, no es imposible evadir este efecto. Si se toma consciencia sobre él y se fomenta el altruismo, es posible impedir que ocurra, logrando brindar ayuda a quienes lo necesiten en cualquier situación.

Bibliografia

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Sobre la Autora

montse-fernandez-redactora

Psicóloga Gral. Sanitaria Col 19069

Montserrat Fernández

Trabajo en consulta privada desde el 2010 con pacientes adultos y parejas.

Mi formación:

  • Licenciada en Psicología por la Universitat de Barcelona (2010)
  • Postgrado en Terapia Gestalt. Escola Taller de Gestalt, Barcelona (2006-2010)
  • Terapeuta integrativa en el programa SAT impartido por el Dr. Claudio Naranjo -Programa SAT- 2009-2014 (520h)

Psicóloga por vocación tardía y agradablemente disfrutada. Observadora entusiasta del comportamiento humano. Hacedora de caminos por los que invitar a transitar.

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